Una duda que mucha gente tiene todavía cuando se
aventura a practicar una actividad física es con relación a la bronquitis. El
que tiene, puede hacer ejercicio? La actividad física puede ayudar en la cura o
por el contrario, puede provocar los famosos ataques? Vamos entonces a los
hechos ...
Para comenzar, el sufijo "itis" significa inflamación. Siendo así, la bronquitis
es una inflamación de los bronquios, específicamente de la mucosa que reviste
los bronquios y los bronquíolos y obviamente, quien la tiene convive con la
dificultad de respirar. Casi siempre es el resultado de una infección en el
sistema respiratorio. El sujeto cuando entra en crisis culmina con la ya
conocida asma, que es el punto de manifestación de la enfermedad.
En general, la causa está en bacterias tales como Streptococcus pneumoniae y
Haemophilus influenzae, que pueden ser combatidas con medicamentos específicos o
hábitos de vida saludable, por eso la ventaja de los ejercicios físicos.
Además de los hábitos de vida saludable, el asmático debe evitar exponerse a los
alérgenos. Generalmente estas personas tienen alergia al polvo, algunos tipos de
perfume, humo de cigarrillo, libros viejos, etc.
La bronquitis parece que no tiene cura. Es decir, las personas susceptibles,
manteniendo los buenos hábitos, pueden vivir como si no tuviesen la enfermedad.
Mientras tanto, basta exponerse para que la enfermedad se manifieste. Es como
que si las bacterias estuviesen en estado latente en las vías aéreas del
individuo. Por lo tanto, el mejor tratamiento es la prevención.
Respiración difícil, tos persistente, dolor en el pecho, fiebre, expectoración,
sensación de angustia por falta la falta de aire, etc. son las principales
características. Esta situación puede ser agravada por los factores
psicológicos. Es decir, al iniciarse la manifestación de un ataque, la propia
ansiedad puede ayudar en el desarrollo de la crisis. Quien tiene la enfermedad y
ya sabe como ésta se manifiesta, si intenta mantener la calma puede aminorar la
severidad de la crisis.
Generalmente el invierno es la estación del año más propicia para el desarrollo
de la enfermedad, pudiendo manifestarse también en el verano, especialmente en
días calientes y secos.
Dependiendo de cada caso, la bronquitis puede manifestarse de manera blanda
hasta el punto máximo caracterizado por el asma. Existe inclusive la forma de
"asma inducida por el esfuerzo físico" teniendo como consecuencia un aumento de
la pérdida de calor y agua por las vías respiratorias. En este caso suele
manifestarse algunos minutos después del esfuerzo o ya durante el ejercicio,
dependiendo de la intensidad de la actividad física, pero generalmente
desaparece espontáneamente de 20 a 40 minutos después de haberse iniciado. Este
hecho es especialmente importante para los atletas en días de competencia. Todo
el equipo debe poner atención especial para mantener al atleta lejos de los
estímulos de la crisis. La enfermedad por sí sola no impide un buen desempeño y
grandes nombres ya pertenecieron a la elite Olímpica, entre ellos el yudoca
Aurélio Miguel y el corredor medio fondista, Joaquim Cruz. Algunos medicamentos
previenen el asma inducida por esfuerzo, pero deben ser prescritos solamente por
médicos que de acuerdo con la importancia del evento, sepan cual remedio puede
ser indicado sin correr el riesgo de incurrir en dopaje deportivo.
Generalmente las actividades acuáticas son las más recomendadas en función de la
humedad de la superficie próxima a las narinas. Esto no significa que otras
actividades no puedan ser practicadas. Las aerobias deben ser precedidas de un
buen calentamiento con miras a aumentar de forma gradual la frecuencia cardiaca
y principalmente la respiratoria, de tal forma que las vías aéreas reciban el
aire calentado, humedecido y filtrado, habiendo pasado por las narinas y la
mucosa nasal que ejercen este papel. Sin embargo, durante las crisis,
obviamente, ninguna actividad física debe ser practicada y como el paso del aire
se torna difícil, lo correcto es salir primero de dicho estado de crisis.
Los ejercicios físicos para los asmáticos, funcionan como remedio, teniendo como
una de sus características principales el aumento de ventilación en los alvéolos
facilitando el paso del aire, manteniendo todo el sistema respiratorio en buen
estado. Así, este "sabroso" remedio debe ser administrado durante toda la vida.
Seis Reglas Simples para Convivir con la enfermedad:
1. Esté consciente de los síntomas.
2. Tome medidas preventivas, consulte y siga las orientaciones médicas.
3. Adopte hábitos de vida saludable.
4. Practique actividades físicas de acuerdo con su preferencia personal, con
moderación y sentido común. Si deseara competir, procure hacer siempre un
calentamiento adecuado y orientación profesional.
5. Evite actividad física cuando esté en crisis o con infección en las vías
respiratorias.
6. Procure mantener la calma cuando la crisis se manifieste. |
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