Gran parte de la población, hoy en día, convive con
dolores de espalda, lo cual es resultado de mala postura, inactividad física,
posiciones incorrectas en el ambiente de trabajo, en los quehaceres domésticos,
entre otros factores relacionados, incluyendo la realización errónea de
ejercicios. Es decir, la causa no es única. La lumbalgia, entre este tipo de
dolores, es una de las quejas más fuertes y puede durar desde algunos días hasta
muchas semanas. Basado en el tiempo de duración de la misma, un científico
llamado Frymoyer, la clasificó de esta manera. Aguda, si dura menos de 6
semanas, si se mantiene por 12 semanas sería sub-aguda y de ahí en adelante ya
es considerado un caso de lumbalgia crónica.
Claro, los problemas no surgen de la noche a la mañana y nuestra columna
vertebral, de la misma forma que tiene una enorme capacidad de sustentar el peso
del cuerpo, distribuyendo y disipando las fuerzas, también puede almacenar por
años y años, micro traumas. Un buen día, realizando un movimiento aparentemente
simple, como por ejemplo, agarrar una botella de leche en la refrigeradora, se
nos presenta la desagradable sorpresa de un dolor agudo en la espalda,
extendiéndose por las piernas. Este simple gesto, puede ser la gota de agua de
las agresiones posturales, silenciosas, día tras día.
Hoy la gran mayoría de las personas trabaja sentada en una posición estática o
haciendo movimientos repetitivos, pero en un radio reducido y las dos
situaciones son perjudiciales.
Se sabe que el trabajo muscular estático puede provocar una reducción en el
flujo sanguíneo, proporcional a la fuerza de contracción, impidiendo y/o
perjudicando el transporte de los productos metabólicos que se van acumulando (Grandjean,
1971). Inicialmente, el resultado de esto es una sensación incómoda en la región
lumbar y la sensación de estar con todo endurecido. La contracción estática o
isométrica al 60% de la Fuerza Máxima, puede interrumpir totalmente el flujo
sanguíneo en la región, situación que no es soportable por más de un minuto.
También sabemos que cada segmento corporal tiene un grado de amplitud máxima, lo
cual no es diferente en las diversas partes de la columna vertebral. Si no
usamos regularmente ... atrofia. Esto no significa que si tuviésemos una función
laboral que no obligase a usar la máxima amplitud, estaríamos libres de
problemas. En el "otro lado de la moneda", las articulaciones no soportan ser
mantenidas en el límite máximo por períodos largos, por eso la importancia de
los ejercicios de flexibilidad, principalmente para las personas cuya función en
el trabajo sea estática o tenga movimientos repetitivos por mucho tiempo. Los
ejercicios citados promueven, entre otros beneficios, la lubricación de las
cápsulas articulares, a través del estimulo del liquido cenobial. La solución no
es ponerle aceite nuevo al motor. Hay que usarlo para lubricar los componentes.
Los problemas más comunes en la región lumbar, son la hernia discal y la
osteofitosis (pico de papagayo). |
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